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Alicante, 2 de mayo de 2019.- El pabellón Pedro Ferrándiz se viste de gala en cada encuentro del HLA Alicante. Para que todo esté en perfectas condiciones y en el lugar adecuado, existe un grupo de personas que realizan un trabajo excepcional y muy pocas veces reconocido. Los voluntarios de la FLBA son los que hacen posible que los aficionados del club lucentino disfruten cada fin de semana de una magnífica tarde de baloncesto. Por ello, Mariló, María, José Vicente, Jesús, Carlos y Eugenio, entre otros, son los artífices de una labor en la sombra, pero esencial en la estructura del equipo alicantino.

La organización de los voluntarios es un elemento indispensable para que todas las piezas encajen en el lugar oportuno. Es por ello que la figura de Eugenio Jiménez toma una importancia mayor. Se trata del voluntario más antiguo del club, pues forma parte del Lucentum desde el año 1999. Así lo explica: “Me apasiona mi trabajo, me encanta venir aquí y dejar el pabellón listo para los partidos. Es un orgullo inmenso trabajar para este club”. Además, reconoce que le gustaría que “más gente se animara a disfrutar del baloncesto de una manera diferente, aunque con el mismo entusiasmo por empujar al equipo hacia la victoria”.

Así pues, voluntarios de la FLBA como Jesús Martínez sienten pasión por formar parte del club y vivir los partidos desde dentro. “Pertenezco al grupo de voluntarios de la concejalía, ya que me encanta participar en todo tipo de eventos deportivos. Sin embargo, el primer día que llegué al Lucentum me encandilé y sentí que era algo especial. Me enamoré del ambiente con el que se viven los partidos, es espectacular”, subraya Jesús.

Asimismo, José Vicente está a punto de cerrar su cuarta temporada como voluntario del HLA Alicante, conservando la misma ilusión. Es más, tiene la intención de que ese idilio se prolongue por muchas más años: “En mi caso, a parte del ambiente que se respira en el pabellón, es el hermanamiento y el compañerismo entre lo voluntarios lo que me hace seguir manteniendo el mismo nivel de motivación. Además, cuando vine el primer año -sin conocer prácticamente nada- recibí un trato muy bueno por parte de todos, especialmente la directiva, por lo que aquí continúo; disfrutando”.

A su vez, ser un aficionado fiel del equipo complementa las labores que los voluntarios desempeñan durante los partidos, pues, además de trabajar, también gozan de la oportunidad de animar al Lucentum desde una perspectiva diferente. Para Mariló Martínez esta situación fomenta su entusiasmo por colaborar en todo lo necesario con el club de toda su vida.

Así lo explica Mariló, que afronta su décima temporada como voluntaria de la FLBA: “Siempre me ha gustado el baloncesto, le inculqué esa afición a mi hija, y cuando hemos tenido la oportunidad de viajar con el equipo lo hemos hecho. Ese sentimiento, al fin y al cabo, te impulsa a continuar viniendo cada fin de semana para echar una mano y luego disfrutar del partido como una gran familia, que es lo que somos”, destaca Mariló.

Del mismo modo, gran parte de que Mariló sea voluntaria es de su hija, Maria Borredá. La alicantina se siente orgullosa de formar parte de esta familia y reconoce haber superado momentos de entusiasmo y tristeza con el equipo, aunque siempre con la esperanza de volver a resurgir: “He vivido muchas etapas dentro del club: el ascenso a ACB, el descenso y la situación de incertidumbre del equipo. Esta temporada han mejorado muchos aspectos, no solo lo meramente deportivo y eso es algo que se refleja de manera indirecta en el juego. Me encanta sentirme parte del club y hacer ver a los demás que el deporte alicantino no es sólo fútbol, sino que existe una gran masa social apoyando al Lucentum”.

Esta reivindicación se la toma al pie de la letra Carlos Arias. El joven voluntario de la FLBA ha vivido su primera temporada dentro del club y admite que se trata de una experiencia enriquecedora. Siempre ha visto el pabellón como publico, pero el verano pasado decidió que era el momento para dar el salto y disfrutar de los encuentros de otra forma. “Yo venía a ver los partidos desde la grada, pero siempre he tenido el interés en hacerlo como voluntario. Se vive totalmente distinto, pues estás en la pista, los jugadores, así como los entrenadores te saludan y eso es muy gratificante. He aprendido mucho con el Lucentum y fue una gran decisión involucrarme”,  concluye Carlos

En definitiva, todos ellos coinciden en destacar el carácter familiar del grupo. Además, reconocen que no hay mejor forma de disfrutar de un partido de baloncesto que desde los entresijos de su preparación, así como la sensación de sentirse parte activa del club. Su trabajo, muy pocas veces reconocido, es esencial para que el Pedro Ferrándiz luzca impoluto cuando el HLA Alicante salta a la pista para hacer vibrar a la afición. 

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