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Alicante, a 8 de enero de 2019.- El HLA Alicante está a tres días de afrontar uno de los duelos más importantes de la temporada. Tras sumar el cuarto triunfo consecutivo de manera holgada ante Arcos Albacete, la plantilla de Pedro Rivero ya ha encendido toda la maquinaria para preparar el partido contra Villarrobledo, asentado desde semanas atrás en la tercera posición con once victorias y cinco derrotas, como una auténtica final.

Sobre todo porque el conjunto manchego, tomando la clasificación actual como referencia, podría sellar su pase a la fase de ascenso, siendo para más inri uno de los mejores posicionados en la general de las dos conferencias. De este modo, en caso de sumar la victoria -segunda, tras ganar en su cancha allá por principios del mes de noviembre-, el HLA conseguiría abrir brecha en el Este y dar un golpe de autoridad.

Pero lograrlo no será tarea sencilla. Todo lo contrario. El momento que atraviesa el equipo dirigido por Manuel Jiménez ‘Junior’, después de ganar en su cancha a Isover Basket Azuqueca (84-80) al cuajar un último cuarto de gran nivel, sirve ya a Rivero para alertar a los suyos y evitar así que esa situación pueda suceder en el Pedro Ferrándiz. “Estamos en una buena dinámica, pero no debemos relajarnos o permitir que nos cojan en una situación de desconcierto”, insiste el técnico.

Así pues, con la vista fijada en el duelo de este viernes a las 20.45 horas, toda la plantilla, excepto Kike Garrido y Boubacar Sidibe, que siguen progresando de forma positiva en la recuperación de sus lesiones, entrena con la máxima intensidad para llegar al partido de las decimoséptima jornada con la mejor forma física posible. Y, sobre todo, con la expectación de volver a sentir el aliento de la afición lucentina, que acompañará ahora más que nunca a los suyos.

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