El deporte tiene el poder de trascender las diferencias de sexo, raza, religión,
nacionalidad o ideologías. Promueve la salud y el bienestar , mejora la autoestima y enseña habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y perseverancia.
Se torna en una escuela de valores que enseña a ganar, enseña a perder, y sobretodo ha de enseñar a vivir.