Kingsley Obiekwe Sam, alero nacido en Madrid el 25 de marzo de 1994, empezó en su colegio a jugar a baloncesto y desde entonces no ha parado. A pesar de su juventud, se le puede considerar un trotamundos puesto que desde los 17 años está fuera de casa dedicándose a lo que le gusta, llegando incluso a jugar en la Northeastern Oklahoma A&M University. Ahora afronta el reto junto con HLA Alicante de ascender a LEB Oro y llevar así su baloncesto y el de la ciudad un paso más allá.

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Kingsley lanza en suspensión en el partido ante Covirán Granada en el que se impuso el HLA Alicante / Jfco. Martínez

Pregunta: ¿Cómo empezaste en esto del baloncesto? ¿De dónde te viene la pasión por este deporte?

Kingsley: Pues todo empezó jugando al fútbol, de hecho yo quería jugar al fútbol pero mi padre me decía que tenía que jugar al baloncesto porque le encantaba Michael Jordan, era su ídolo. Así que empecé a jugar al baloncesto en Torrejón en un colegio donde estudiaba primaria, cuando me hice mayor me fui al TBS de Torrejón

P: Normalmente el camino no es fácil, ¿cómo ha sido el tuyo hasta llegar donde estás hoy?

K: El camino no es fácil, dejé mi casa con 17 años cuando me fui a Canarias y desde entonces no he vuelto. Es difícil no tener a tu familia, tu padre, tu madre, tu hermana que siempre los había tenido cerca y desde entonces pues he ido trotando de aquí para allá.

P: ¿Quién consideras que ha sido la persona mas importante en tu carrera?

K: A nivel deportivo la persona mas importante fue David Sanz, que fue el entrenador más importante porque supo sacar lo mejor de mí como jugador y los años que estuve con él fueron los que más disfruté jugando a baloncesto.

P: ¿Qué aprendiste en la Northeastern Oklahoma A&M College? ¿Qué puedes contarnos del nivel competitivo de allí comparado con el de aquí?

K: Es totalmente diferente, aquí el juego es mucho más táctico de fundamentos, conceptos… y allí es mucho mas físico. Los jugadores tiran mejor, saltan más, son más fuertes, físicamente son mejores pero aquí el concepto de juego está mucho más claro.

P: ¿Qué te hizo elegir HLA Alicante como destino? Imagino que no sería la única oferta que tenías.

K: Aparte de que varios amigos ya conocían la liga y me habían dicho que aquí se viene a jugar al 200%, ya que el HLA Alicante es uno de los mejores equipos de la liga, tenía la confianza del entrenador pues había trabajado con él en Alcázar, lo que suponía un plus. Alicante era una muy buena opción y por eso elegí venir.

P: Defínete como jugador

K: Un jugador físico, capaz de hacer un poquito de todo.

P: Un Ídolo

K: Si hablamos de baloncesto, lógicamente he de decir que Michael Jordan, sé que es el típico, pero es el mejor de la historia.

P: ¿Alguna manía antes de los partidos?

K: Sí, siempre antes de los partidos, en el calentamiento meto tres bandejas seguidas, me voy al banquillo y me digo mis cosas, lo llevo haciendo desde que era cadete y hasta que no meto las tres bandejas no me voy al banquillo

P: Si no fueras jugador de baloncesto, ¿a qué te gustaría dedicarte?

K: Me gustaría dedicarme a los negocios, es lo que he estudiado en mi estancia en Estados Unidos y es a lo que querría encaminarme una vez acabe mi carrera deportiva.

P: Dinos un propósito para el futuro

K: Llegar lo más lejos posible en el básket y vivir feliz y sin preocupaciones.

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Kingsley remonta la línea de fondo en un duelo del HLA Alicante ante Aquimisa Queso Zamorano / Jfco. Martínez

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