Deporte y Mujer

Hoy las mujeres desafían, dentro y fuera del deporte, estereotipos y barreras de género para poder avanzar y prosperar en condiciones de equidad en todos los ámbitos de su vida.

Promover la equidad es trabajar por un derecho humano fundamental que consiga la igualdad de oportunidades real para hombres y mujeres, y por tanto una sociedad más próspera y justa.

No obstante, todavía hay un largo camino por recorrer. Las niñas y mujeres en todo el mundo obtienen menos oportunidades, capacitación y seguridad. En sus carreras profesionales topan con el techo de cristal, el suelo pegajoso, la brecha salarial, limitaciones en los usos del tiempo y el espacio además de no lograr estar suficientemente representadas en las esferas de decisión de organizaciones e Instituciones.

 

En cuanto al deporte, estos datos ( extraídos de las Jornadas mujer y deporte celebradas en Valencia el pasado 1 de abril, presentados por la profesora Ainoha Azurmendi, de la Universidad del País Vasco) son una representación de la brecha de género en el deporte :

  • Sólo una de cada 5 licencias corresponde a una mujer.
  • Sólo un 5% del alumnado de los ciclos deportivos de enseñanza pública son mujeres.
  • El 9,8% de las noticias deportivas en prensa mencionan el deporte practicado por mujeres.

Las mujeres en general siguen identificándose menos con el deporte como actividad física que los hombres, esta diferenciación en la práctica deportiva viene influenciada por factores biológicos (diferencias morfológicas, de ritmo, crecimiento y maduración, en el rendimiento físico y funcional..), educativos ( niveles de autoestima socialización diferencial..), deportivos ( normas, reglamentos, instalaciones, gestores masculinos..), socio-culturales ( estereotipos sociales de género, diferencias en el reconocimiento social y económico de las mujeres deportistas, limitaciones en los usos del tempo y la conciliación familiar..).

Los avances científicos, las disposiciones legales y los avances sociales están cooperando para eliminar o minimizar esta brecha entre la igualdad legal y la igualdad real en el deporte, trabajando para que la mujer sea considerada “sujeto deportivo” y ello incluye no considerarla una protagonista de segunda categoría en el tratamiento de la información y en la comunicación deportiva, así como el ser valoradas por sus propias condiciones y méritos y no por la confrontación con los modelos masculinos. Por ello, no es suficiente que las mujeres puedan acceder al ámbito deportivo, es necesario que su intervención sea visible y tenga un tratamiento propio en las distintas esferas del deporte.

 

Nuestro compromiso es contribuir a poner fin a todas las formas de discriminación por razón de género, no sólo porque es un derecho humano básico, sino que además ha sido demostrado que empoderar a las mujeres y niñas, en todos los ámbitos, tiene un efecto multiplicador en el crecimiento económico y el desarrollo a nivel mundial, como indica la Agenda para el Desarrollo Sostenible de la ONU.

Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas es también nuestra meta a conquistar para el 2030.